Ernestina inicia su relato con su paso por la escuela donde nos detalla las rutinas escolares típicas de aquella época como el rezo del evangelio. Nos cuenta cómo el patio de la escuela así como el resto del centro escolar, estaban “rigurosamente planificados” para que los niños y las niñas estuviesen separados. A pesar de aquel contexto escolar pudo disfrutar de su infancia ya que como asegura ella “no teníamos esos deberes” refiriéndose a la notable diferencia con la escuela de hoy en día. De su juventud destaca los paseos por la calle Chiva y la organización de guateques donde iban a bailar. Fue fallera de la Industria, muy ligada a la falla nos cuenta con emoción el momento de las despertás y las presentaciones de las falleras, relatando cómo la falla era un lugar de encuentro y ocio para la gente joven. Ernestina finaliza la entrevista recordando el oficio de su abuelo, hoy en día desaparecido, haciendo fascar.
