Chelo inicia su relato hablándonos de la escuela, de los juegos de niña y de la relación de vecindad, “todo era más de tú a tú, hemos perdido valores”. Nos cuenta cómo las mujeres “se habían de guardar muy mucho” en el ámbito laboral pues no estaba bien visto que ellas realizaran trabajos históricamente asociados a los hombres “las mujeres fuera de casa eran señoras y si realizaban dichas tareas eran consideradas machorras”. Como dice Chelo, “vivíamos en un patriarcado”. Por otra parte, reflexiona sobre la importancia de la cooperativa en el desarrollo del pueblo así como la llegada de Lois “industria y campo, entonces corría el dinero”. Chelo nos describe cómo fue el cambio del Chicolino a las discotecas, y cómo eso cambió los espacios, tiempos y forma de ocio de la juventud chestana. Chelo termina con una llamada de atención a los y las jóvenes de hoy en día “tenéis mucho valor a costa nuestra pues sois la consecuencia del bienestar, debéis gastar esos valores ya que nos han costado muchísimo de conseguir”.
