Este matrimonio Chestano es conocido por la gente del pueblo por el bar Olimpo que regentaron durante catorce años hasta su jubilación. Pepe llega a Cheste en el año 71 a trabajar en Lois, Carmen también trabajó en esta industria hasta quedarse embarazada. De ahí nos cuenta cómo la empresa le daba a las mujeres una paga por el casamiento para que no volvieran a trabajar, ambos cuentan el impacto que tuvo la fábrica de Lois en el pueblo de Cheste ya que como comenta Carmen “muchas mujeres empezaron a trabajar y añadieron un montón de dinero a las casas, y eso fue una revolución”. Coinciden en que “el pueblo aumentó en arreglar las casas, en las tiendas, en todo, fue un empujón para el pueblo”. Nos hablan de los espacios de ocio, del contraste entre la luz y la poca intimidad del Chicolino a la llegada de la luz tenue y la intimidad de las discotecas, también el cambio en la música, de bailar agarrados a bailar sueltos. Pepe cierra la entrevista reflexionando cómo él ha visto que Cheste ha sido siempre un pueblo con muchas inquietudes a nivel cultural, donde mucha gente ha estudiado en momentos donde no había posibilidades para estudiar, Carmen acompaña esta reflexión de Pepe anotando que “el poder adquisitivo de la gente no ha acompañado siempre el poder intelectual” y cómo hoy en día se nos han “adormecido un poco las inquietudes”.
