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El cantante de ópera Fernando Manzanera nos habla de su infancia desde el recuerdo de la familiaridad de los vecinos y las vecinas del pueblo, cuando salían a cenar a la fresca y no existía la televisión. Empezó a trabajar temprano en el campo y también su pasión por la música, iniciándose como cantante en el coro de la iglesia y en las zarzuelas que representaban las dos fallas de Cheste. Nos habla de las bandas de música, la Lira, que todavía perdura, y el Sopapo, ya desaparecida. Del campo nos comenta, con gran relevancia el cambio de secano a regadío que tuvo lugar durante la alcaldía de Anselmo Balaguer Llopis. Fernando relata con gran sorpresa una anécdota que le sucedió en Roma, cuando preguntaron por unas discotecas en aquella ciudad y les dijeron que solo había 3 mientras que en Cheste, por aquél entonces, había 4. Finalmente nos habla de los médicos y la relación de cercanía y estima que la gente del pueblo tenía con ellos.